martes, 13 de enero de 2009

La Comunidad invertirá 420.000 euros en pantallas acústicas en la M-406 para evitar el ruido

La Comunidad de Madrid invertirá 420.000 euros en la instalación de pantallas acústicas en la carretera M-406 a su paso por la urbanización Los Castillos, en la localidad de Alcorcón, para evitar que el ruido de la circulación moleste a los vecinos

GMT+1
El director general de Carreteras, Borja Carabante, se comprometió con la Asociación de Vecinos de Los Castillos a instalar pantallas acústicas allí donde técnicamente sea viable atendiendo así a una reivindicación vecinal histórica.

La instalación de las pantallas, que tendrán cuatro metros de altura y constará de un zócalo de hormigón de un metro y tres metros de metacrilato, comenzará el próximo mes de febrero, informó el Gobierno regional.

Los aseos del botellódromo ya han sido renovados cinco veces

Reparar los destrozos que provocan los 'botelloneros' y limpiar los servicios cuesta a los granadinos 2.000 euros cada semana
JUAN ENRIQUE GÓMEZ

Es vandalismo puro y duro. La situación de deterioro, suciedad e insalubridad de los servicios públicos del botellódromo después de los fines de semana, es crónica, y será así por más que los servicios de limpieza y reparación intenten lo contrario.

La causa es la falta de civismo de quienes los usan cada fin de semana. Los responsables de la concejalía de Mantenimiento del Ayuntamiento de Granada aseguran que en el último año los aseos han tenido que cambiarse completamente en cinco ocasiones y en todas ellas han vuelto a ser destrozados, incluso cuando se instalaron sanitarios y elementos de acero.

Ocurre cada mañana del fin de semana. Los servicios de limpieza tienen que entrar a hacer su trabajo en los aseos del botellódromo con trajes antibacterias, como los que usan los especialistas en guerra química. Lo dicen los responsables del servicio, que aseguran que lo que encuentran cada mañana es dantesco. Y son los chavales que acuden al botellódromo quienes provocan esa enorme cantidad de destrozos, suciedad acumulada, e incluso excrementos esparcidos por las paredes.

El concejal de Mantenimiento, Vicente Aguilera, señala que su departamento se ve obligado a gastar casi 2.000 euros cada semana en reparaciones de los servicios de este espacio destinado al ocio de los jóvenes.

Rompen las tazas, aunque sean de acero, los urinarios, retiran las tuberías de las paredes, acumulan las basuras en el interior «y no sabemos qué más hacen porque lo que encuentran los trabajadores es inenarrable», dice el concejal, que asegura que están dispuestos a poner una solución, pero saben que cualquier actuación será destrozada al día siguiente. Aguilera recuerda que lo que ahora ocurre en los aseos del botellódromo era lo que hace unos años pasaba en numerosas calles de la ciudad. «Al menos se ha reducido a un único punto».

La solución que ahora baraja el Consistorio es retirar esos servicios del botellódromo, y encargar a una empresa de aseos químicos, de quitar y poner, que se haga cargo de instalarlos cada fin de semana y de su mantenimiento y limpieza. El coste sería similar al que ahora tienen las reparaciones y limpieza.

Botellazos

El problema de vandalismo no se queda en los servicios del botellódromo. Los responsables de la empresa que gestiona el aparcamiento subterráneo ha presentado numerosas denuncias porque los concentrados de botellón se dedican a lanzar botellazos a los coches que entran y salen del 'parking'.

Se han visto obligados a aumentar la altura de las vallas de protección de las entradas y salidas del estacionamiento para dificultar el lanzamiento de botellas. Aseguran que la situación es insostenible y piden una mayor presencia policial en esa zona durante los fines de semana.

El aparcamiento no es utilizado por los jóvenes que acuden al botellódromo, y la mayoría de los clientes potenciales evita acudir a este aparcamiento los fines de semana por la noche porque no saben qué les puede pasar al entrar o salir.

El problema, para todos, es de incivismo y falta de respeto a los demás. Se preguntan «¿Que les enseñan a los jóvenes?».

Un radar 'caza' 2.200 coches al día para rebajar el ruido en Batán

El detector más activo de Madrid sanciona a quien pasa de 79 kilómetros por hora
El aparato se instaló tras un acuerdo entre Ayuntamiento y fiscalía
FRANCISCO JAVIER BARROSO

Una media de 2.200 denuncias pone el radar que ha instalado el Ayuntamiento de Madrid en la salida de la autovía de Extremadura (A-5), a la altura de Batán. El que más sanciona de todo Madrid en frecuencia diaria. Este cinemómetro está regulado de tal forma que salta cuando los coches superan la velocidad máxima de 70 kilómetros por hora. Se instaló tras un acuerdo al que llegó el Consistorio con la fiscalía para reducir el ruido que sufrían los vecinos de la zona.

El radar está situado en una columna de información sobre el carril derecho y está regulado de forma que haga una fotografía cuando detecte a un vehículo que supere los 79 kilómetros por hora. Entró en funcionamiento el pasado 24 de noviembre, día en el que cazó a 2.400 conductores, lo que aporta una media de 100 infractores cada hora.

La mayoría de esos infractores serán sancionados en las próximas semanas con la multa mínima, que está fijada en 92 euros y no supone la retirada de puntos del carné, según fuentes de la Concejalía de Seguridad. Estas mismas fuentes explicaron que el número de fotos (y por tanto de denuncias) está bajando. El pasado 17 de diciembre ya eran de 1.700 al día. Esto arroja una media de 2.200 sanciones por día desde que entró en funcionamiento.

"Ante todo debe quedar claro que no se trata de una medida para recaudar dinero, sino de una fórmula para aumentar la seguridad en la zona y que los vecinos sufran menos ruido por la reducción de la velocidad", explicaron fuentes municipales. A eso se ha unido que toda la calzada se acaba de asfaltar con un pavimento que reduce el ruido y permite mayor adherencia en caso de lluvia.

Este periódico pudo comprobar como en una hora de la madrugada de un domingo (entre las dos y las tres) más de 150 conductores fueron fotografiados. Muchos vehículos iban a gran velocidad pese a que acababa de pasar una ligera curva a la derecha y había mucha circulación.

Pero la noche no es sólo campo para las denuncias. En más de una ocasión, y por la mañana, han sido multados hasta cinco y seis vehículos en menos de un minuto que iban uno tras otro y sin guardar la distancia de seguridad.

El número de sanciones que han puesto los radares que tiene el Ayuntamiento de Madrid ha crecido este año por la entrada en funcionamiento de los 16 que están repartidos en los túneles de la M-30, y que han venido a reforzar los ocho que tenía instalados en esta vía. En enero de 2008 estos ocho radares fijos pusieron un total de 3.277 multas, que se sumaron a las 116 infracciones que detectaron los vehículos móviles de la Policía Municipal, según datos de la Concejalía de Seguridad.

En abril, con la entrada de los 16 nuevos cinemómetros de los túneles, la cifra se disparó. Pillaron a 46.010 conductores, frente a los 12.386 que captaron los ochos fijos que ya estaban instalados y los 148 de los móviles de la policía. "Mucha gente no respetó los 70 kilómetros de los túneles y, con la entrada en servicio, hubo muchas denuncias al principio", explicaron fuentes municipales. Los dos que tienen el récord de denuncias son los situados en la entrada a la capital desde la A-5, bajo la avenida de Portugal.

A lo largo de los meses se ha producido el efecto contrario. Mientras los radares de los túneles han bajado hasta las 8.008 denuncias del pasado mes de noviembre, los fijos de superficie se han disparado hasta los 31.392 en el mismo periodo, según datos del Ayuntamiento, y los móviles de la Policía Municipal se quedaron en 135.

Una de las posibles causas de este cambio es que muchos conductores, en especial por las noches, se confían y piensan que estos aparatos no funcionan. Error. Los cinemómetros trabajan las 24 horas y están calibrados para que salten a la mínima infracción. Otra puede ser que no haya funcionado el boca a boca, como ha ocurrido con los de los túneles de la M-30.

El coche eléctrico, sin ruidos, sin humos y sin excesos de velocidad

EFE

Coche eléctrico Más silenciosos, sin humos, y con la posibilidad de acabar con los excesos de velocidad. Éstas son sólo algunas de las ventajas del coche eléctrico, donde un simple GPS permitiría enviar al motor las órdenes para que el vehículo no superara los límites permitidos en una vía concreta.

El sistema sería fácil, explica el profesor de la Escuela Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona Ricard Bosch, pues el vehículo estaría dotado de una antena que recibiría la información sobre la velocidad máxima en ese punto, que se transmitiría al motor "y así, por mucho que se apriete el acelerador, el coche no correrá más".

No obstante, la expansión del vehículo eléctrico todavía tiene algo de quimera ante los intereses de las grandes multinacionales del petróleo, y a pesar de que, como suele ocurrir en medio de una crisis, su funcionalidad ha vuelto a ponerse sobre la mesa.

"A la fuerza ahorcan y ahora se empieza a ver que el modelo actual es insostenible", afirma Bosch ante las prisas que de repente les han entrado a algunas administraciones a la hora de promocionar la producción de estos vehículos, cuando en España no existe siquiera ni una infraestructura incipiente que permita recargar las baterías de estos vehículos para ofrecerles mayor autonomía.

"Ahora, en España, con el coche eléctrico, como mucho, puedes hacer el Camino de Santiago, mendigando la corriente por restaurantes y bares, como hizo un amigo mío al que le regalaban la electricidad", bromea Bosch, quien explica que la venta de electricidad al detalle requeriría, primero, una modificación legal.

La existencia de una "mano negra" contra este tipo de vehículos no sólo es una leyenda urbana, sino el eje de un interesante filme, "¿Quién mató al coche eléctrico?" (2006), un documental del norteamericano Chris Paine que apunta a varios de los que en los últimos años se habrían encargado de "asesinarlo": fabricantes, petroleras, gobiernos y también consumidores reticentes a cambios.

Paine pone en su punto de mira al gigante General Motors (GM), que a mediados de los noventa sacó al mercado -en parte obligado por una normativa en California que iba a exigir coches de emisiones 0- un modelo eléctrico, el EV1, un prototipo eléctrico bien recibido por los consumidores más concienciados, algunos tan famosos como Mel Gibson o Tom Hanks.

Según el documental, fue la propia multinacional la que acabó con la potencial demanda por medio de una campaña anti publicitaria, casi suicida, para justificar ante el gobierno californiano dejar de producirlo (algo que ocurrió en 2003), a lo que le ayudó además la apuesta de la administración Bush por los coches de hidrógeno, con una tecnología "más arriesgada", más cara, y más vinculada a algunas empresas de hidrocarburos, explica Bosch.

El millar de unidades del EV1 fabricadas, que sólo se alquilaron a los interesados, nunca vendidas, fueron recuperadas por GM, y casi todas ellas trituradas en sus instalaciones de Arizona bajo la protesta de quienes consideraban esta acción un crimen contra el medio ambiente, por lo que llegaron incluso a organizar el funeral de este coche eléctrico en junio de 2003.

"Todo el mundo se resiste a que se le acabe la gallina de los huevos de oro y algunos sectores con grandes intereses no están dispuestos a muchos cambios", afirma Bosch, que, frente a los que reclaman una revolución en el sector del automóvil, se muestra más partidario de una evolución "porque las revoluciones son siempre traumáticas".

No obstante, las nuevas baterías de ion-litio, menos pesadas y de mayor autonomía, los sistemas de recarga más eficientes y rápidos o los cambios en la legislación -más dura en materia de emisiones- son elementos que algunas grandes marcas -Nissan, Mitsubishi y otra vez GM- no pueden obviar, por lo que se han volcado, ahora parece que en serio, en el desarrollo de prototipos de coches eléctricos para que sean una realidad "de serie" en la próxima década.

Los primeros modelos apuntan a vehículos de una autonomía de unos 160 kilómetros, con prestaciones de conducción y tamaño similares a los convencionales, pero más caros, aunque ya existen otros modelos más modestos, con autonomías y velocidades también más reducidas (70 kilómetros de alcance a 80 km/h máximo), útiles para desplazamientos cortos, como para ir al trabajo.

Para Bosch, a quien no le gusta hablar de "fechas utópicas que luego no se cumplen", durante un tiempo funcionarán como paso natural los actuales híbridos (gasolina/diesel-eléctricos), para pasar a un híbrido que estará dotado de motores de gasolina que sólo se utilizará para recargar la batería del vehículo eléctrico mientras éste vaya circulando, sin que tenga que detenerse.

El ingeniero catalán explica además que el coche eléctrico bidireccional podrá ser utilizado como fuente de energía cuando se produzcan cortes de suministro, como si fuera un generador.

Sopa a la olla

Bolarmonio

lunes, 15 de diciembre de 2008

Los andaluces piden mano dura en la defensa del medio ambiente

La mala situación económica hace disminuir la preocupación de la sociedad por el entorno y asienta el paro y la vivienda como los principales problemas

Los andaluces quieren que sean las administraciones las que le soluciones los problemas medioambientales y, además, defienden que lo hagan con mano dura, con más sanciones y leyes más exigentes. Así lo recoge los resultados del nuevo Ecobarómetro elaborado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (Iesa) para la Consejería de Medio Ambiente.

La consejera del ramo, Cinta Castillo, que ayer presentó el informe en Sevilla, aseguró que su departamento toma nota de los resultados obtenidos en la encuesta, a la vez que negó que las siete leyes medioambientales que acaban de modificar los socialistas en el Parlamento vaya a suponer una relajación de la norma, como denuncian los ecologistas. "Ni aumenta ni disminuye el contenido de estas leyes, lo que se hace es agilizar los procedimientos", sentenció.

En tiempos de crisis, la preocupación por el medio ambiente desciende en la lista de los principales problemas de la sociedad al tercer puesto, alcanza el 16,2%, casi nueve puntos menos que hace un año. Crece, sin embargo, la preocupación por el paro y la economía, el principal problema para el 98% de los encuestados (71,9% hace un año), seguido de la vivienda (20,4%).

El Ecobarómetro, que este año amplía el tamaño de la muestra hasta las 3.148 entrevistas, refleja que casi una cuarta parte de la población ve mal o muy mala la situación ambiental en Andalucía, frente al 30,3% que la considera buena o muy buena.

El ruido, la suciedad y las basuras se colocan entre los tres primeros problemas para la sociedad en las ciudades, mientras que en el conjunto de la comunidad son los incendios forestales, la falta de agua y la contaminación de playa y mares.

Aunque aquí los datos varían según las provincias. A los onubenses les preocupa especialmente la contaminación del aire, a los Almerienses la gestión del agua y para los malagueños la defensa de la costa y el urbanismo. Un 38,5% de la población percibe que el modelo de desarrollo urbanístico de los últimos años ha tenido un impacto especialmente negativo en su ciudad.

Los entrevistados dicen sentirse preocupados por la situación del planeta -una gran mayoría dice que recicla (69%), ahorra agua (84%) y hace un uso eficiente de la energía (76%)- pero no perciben la misma respuesta en sus vecinos, por lo que piden una acción más decidida de las administraciones.

La mitad de la población defiende la filosofía de que el que contamina paga y que se endurezca las sanciones, un 38% defiende leyes más estrictas y un 33% pide que se facilite la participación social.