viernes, 10 de octubre de 2008

"QUEREMOS DORMIR"

Logroño, 02/10/08
E. E. E. E.

«La Mesa del Ruido ha servido para comprendernos unos a otros (hosteleros y vecinos) y, en ese sentido, ha estado bien», reconoce desde la plataforma 'Queremos dormir' uno de sus portavoces. Ahora bien, señala que en ningún momento ha habido negociación.

El Ayuntamiento publicó en en su día una resolución para que los ciudadanos y entidades representativas hiciesen sus aportaciones a la nueva normativa sobre ruido. Y a partir de ahí el silencio, hasta que el pasado martes Concepción Arribas reunió a la Mesa del Ruido para presentarle el borrador de la nueva normativa.

Entre sus novedades figura la presencia de tacómetros en los establecimientos. «Eso nos parece bien -comenta el portavoz- si están homologados y son una prueba objetiva de que se cumple o incumple la norma». Respecto a los dos requerimientos que precederán a cualquier sanción grave, «van a ralentizar los trámites de una multa, que actualmente duran unos tres meses si se trabaja con diligencia». Por eso «de entrada no parece que nos ayude; creo que la concejala quiere dar a dos manos».

En cuanto a la futura 'ordenanza cívica', «va a plantear un vacío legal importante» durante el mes que la separa de la ordenanza de ruidos. Con todo, «lo importante de esta normativa es que la hagan cumplir y, para ello, creemos que debe haber presencia policial uniformada y visible en estas calles del Casco Antiguo los fines de semana para evitar los actos vandálicos y comportamientos incívico».

La presidenta de 'Logroño sin Ruidos', Araceli Lumbreras, valoró ayer las principales novedades del borrador de la ordenanza del ruido, que incluye la figura del tacómetro.

«Ya lo habíamos solicitado con anterioridad y es algo que nos parece muy interesante, porque así se sabe automáticamente quién está infringiendo la norma y se evitan enfrentamientos entre vecinos y hosteleros».

En el capítulo de las sanciones, Lumbreras cree que no es cuestión de dinero. «Da igual que las multas sean de 12.000 que de 18.000 euros o que no se les ponga sanciones, pero que se les cierre el local o se precinte el aparato emisor del ruido y, una vez que se arregle, vuelva a ponerse en marcha con garantías».

De ahí que la presidenta de 'Logroño sin Ruidos' contemple el régimen sancionador como mera «medida disuasoria». Es más, desde su asociación incluso llegaron a plantear que el dinero de las sanciones se destine a insonorizar el local multado.

También se refirió a las molestias por ruido que originan los ciudadanos que están en la calle. «Si no hay nadie que les diga que están infringiendo la ley, ¿van a estar los vecinos diciéndoles que tienen un comportamiento incívico?», se cuestiona Araceli Lumbreras.

Como primera opción, comenta, «pretendíamos que hubiera mayor presencia policial en las calles como medida disuasoria. Porque lo de las conductas cívicas está muy bien, pero si luego no hacen nada ¿qué pasa?».

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